Se entiende por piscinas públicas aquellos tipos de piscinas que están abiertas al público, y que pueden incluirse en una amplia variedad de entornos. Una piscina pública puede ser una piscina municipal (recreativa o de competición), una piscina termal, la piscina de un centro de bienestar, un hotel más que turístico, un centro de vacaciones en una granja o un camping, o incluso parte de un parque acuático.
Todas ellas son situaciones en las que se alterna un gran número de usuarios a lo largo del día, por lo que deben construirse siguiendo estrictas normas higiénicas y sanitarias.